“Fuegos artificiales musicales fueron presentados al final del concierto, en donde las manos del pianista volaron. Las corridas crepitaron como cohetes y las cuerdas causaron un estruendo en la Danza del Fuego de Manuel de Falla. El entusiasmo del público fue tan grande que no permitió al pianista despedirse hasta después de tres repeticiones”
Por Angelika Kannenberg - Wolfsburger Nachrichten Zeitung